Trastornos del Aprendizaje y Déficit de Atención

Los Trastornos del Aprendizaje se presentan en niños y jóvenes que tienen una capacitad cognitiva dentro de la normalidad y que no presentan déficits sensoriales o neurológicos que puedan explicar estas dificultades.

Los déficits pueden producirse en una o más áreas del aprendizaje y a menudo, aparecen acompañadas de problemas de conducta, estado de ánimo, ansiedad o TDA-H.

Dentro de los trastornos del aprendizaje encontramos:

· Trastorno del aprendizaje con dificultades para la lectura o dislexia.

· Trastorno del aprendizaje con difícil matemática o discálculo.

· Trastorno del aprendizaje con dificultad de expresión escrita o disgrafía.

Si no se valoran y tratan, adecuadamente, estas dificultades, los bajos resultados académicos llevan al niño o joven a la percepción de falta de capacidades y a creer que los esfuerzos que hace son en vano.

Ésto genera un círculo vicioso que deriva en desmotivación y abandono o fracaso escolar.

Hombre joven en terapia

Los síntomas del TDAH son componentes de:

 

  • Déficit de atención

Se manifiestan muchas dificultades para establecer correctamente un orden de prioridades entre los estímulos. Esto hace que delante de cualquier estímulo irrelevante, la atención se disperse y se altere.

 

  • Conducta impulsiva

La impulsividad cognitiva se caracteriza por la rapidez, inexactitud y pobreza en los procesos de percepción y análisis de la información en tareas complejas. La impulsividad en el comportamiento está ligada a la falta de control motriz y emocional, que lleva a actuar sin pensar en les consecuencias posteriores.

  • Conducta hiperactiva

Se presenta un exceso de actividad motora, sin finalidad concreta.

La detección precoz del TDA-H y la intervención es de elevada importancia con el fin de minimizar la aparición de problemas asociados con las dificultades de aprendizaje, trastornos emocionales y de conducta.

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TDA-H en el adulto

 

El TDA-H es un trastorno que en la mayoría de ocasiones se diagnostica durante la infancia y la adolescencia, pero en algunas ocasiones puede pasar desapercibido y persiste hasta la edad adulta, repercutiendo en el desarrollo social y/o laboral de la persona.

En caso que se muestre alguna de la sintomatología característica es de gran importancia su diagnóstico e intervención lo antes posible.

Psicólogo